Casas ecológicas

Al margen de las conocidas cabañas y casetas de madera que se utilizan en campings y campamentos para niños, cada vez son más las empresas constructoras que proyectan promociones de viviendas ecológicas o sostenibles creadas desde un primer momento para reducir los niveles de  emisiones de CO2 y optimizar al máximo los recursos. Una casa ecológica está conseguida cunado integra criterios bioclimáticos y materiales respetuosos con el medio ambiente.

Algunas viviendas se levantan con materiales ecológicos, pero su proyecto de obras no establece características como la orientación y la distribución de los distintos espacios para aprovechar el calor diurno, la luz y el frescor nocturno, y conseguir así una utilización eficaz de la energía. Otras por el contrario han tenido muy en cuenta los últimos aspectos pero esta preocupación no se traslada al empleo de materiales sostenibles. Es imprescindible que los dos conceptos, bioconstrucción y bioclimático, caminen juntos para hablar de viviendas ecológicas. La casa sostenible se plantea teniendo en cuenta ambos condicionantes.

Aspectos climáticos en la construcción de la vivienda ecológica

Para empezar, se valora el clima de la zona donde se edifica y a partir de ahí se sitúan las distintas estancias, ubicando las cocinas y los baños en el área más fresca y los dormitorios y salones en el sur. También se suelen incorporar aleros o viseras en las fachadas para frenar el impacto de los rayos solares y reducir el consiguiente calentamiento de la casa. La intensidad de la radiación solar se estudia con detenimiento para racionalizar el calor recibido durante las horas más potentes, de forma que se mantengan sus efectos en las horas más frescas. Lo habitual es que el hogar ecológico introduzca sistemas energéticos renovables (paneles solares o generadores eólicos), en virtud de las posibilidades climatológicas de la zona en la que se localiza.

Bioconstrucción

El segundo capítulo es la bioconstrucción (edificios que utilizan elementos y sistemas de producción ecológicos). Deben emplearse materiales de construcción de baja emisividad radiactiva, un parámetro en el que se afina particularmente cuando se trata de elementos que están en contacto directo con seres vivos o con los alimentos. Los expertos desaconsejan las estructuras de hormigón armado, o al menos instan a que su instalación se reduzca a las estrictamente imprescindibles. En cuanto a los materiales de cerramiento, estos deben ser muy naturales; de procedencia cercana a la obra y elaboración sencilla; con mínimos niveles de emisión radiactiva, de gases y de partículas tóxicas; impermeables al agua y permeables al vapor; y fácilmente reutilizables y recuperables tras su vida útil.

Todos los proyectos de edificación sostenible finalizados o en vías de construcción resultan un 30% más caros que las construcciones tradicionales en la actualidad, pero la reducción en facturas de agua, gas y electricidad supera el 70%. Con el tiempo y a medida que este tipo de viviendas salga de la excepcionalidad, los costes serán menores, en opinión de todos los agentes implicados.

Interior de una casa ecológica

En el interior, las viviendas ecológicas contemplan también una serie de medios que contribuyen a reforzar el concepto para el que han sido creadas. Bombillas de bajo consumo, electrodomésticos “verdes”, materiales decorativos respetuosos con el medio ambiente, dispositivos para controlar el rendimiento del agua (reguladores, dosificadores y contenedores para recoger el procedente de la lluvia)… son elementos presentes en las viviendas sostenibles. Sin embargo, de nada sirve vivir en la casa perfecta si los habitantes de la misma no manifiestan una conciencia acorde con el medio ambiente. Los hábitos de los inquilinos en este sentido son fundamentales. La separación de basuras y residuos para su posterior traslado a los contenedores indicados para tal fin; el máximo aprovechamiento del agua y de la luz; y el rechazo al despilfarro como premisa en la existencia vital, resultan tan importantes como la búsqueda de un hogar ecológico. Todavía hay actitudes que no han calado en los españoles a la vista de algunas encuestas de eficiencia energética a nivel doméstico realizadas por diferentes empresas y consultoras, y que muestran ahorros mínimos en los consumos de los españoles. Apagar todos los aparatos eléctricos y no dejarlos en stand-by, desenchufar el cargador del móvil cuando no esté funcionando, emplear recipientes y ollas que consuman poca energía en la cocción de los alimentos, no derrochar agua en la higiene personal, poner en marcha la lavadora o el lavavajillas únicamente cuando estén llenos son acciones que todos podemos efectuar sin grandes esfuerzos ni complicados protocolos. Sólo hay que cambiar la mentalidad y emplearse a fondo en esta tarea solidaria.